Recetario: ¿Cómo construirlo con éxito?

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Más allá de si te quieres dedicar profesionalmente a la cocina o, simplemente, disfrutas preparar deliciosos platillos para tus seres queridos, contar con un recetario siempre es de gran ayuda.

Por ese motivo, primero te explicaremos en qué consiste un recetario para luego explicarte cómo debe estar estructurado este libro de cocina y cuáles criterios debes seguir para elaborarlo de manera correcta.

Entonces, ¿te parece una buena idea aprender sobre este interesante tema? Si tu respuesta es “sí”, ¡sigue leyendo!

¿Qué es un recetario?

Se trata de un libro de cocina que contiene principalmente recetas.

En éste, las recetas son desarrolladas con minuciosidad, especificando los ingredientes, las técnicas de preparación y hasta el origen o los antecedentes de las mismas.

Además de recetas, este libro puede incluir:

Trucos o secretos culinarios

Aunque se trate de recetas fáciles de implementar, la preparación de platillos siempre puede mejorarse con ciertos trucos, tips clave y técnicas originales.

En virtud de ello, los recetarios suelen incluir secretos y consejos fundamentales para que cada plato quede a la perfección y destaque.

Por ejemplo, entre estos tips clave se pueden incluir técnicas de cocción y uso de bases culinarias específicas.

Experiencias personales

Sí, en un recetario el cocinero puede compartir experiencias personales relacionadas con las artes culinarias, las cuales expliquen cómo aprendió determinadas recetas o situaciones que lo llevaron a ciertas conclusiones sobre técnicas de cocina y gastronomía en general.

A la vez, compartir experiencias personales hace que los recetarios sean mucho más entretenidos y literarios, pues los convierten en historias que comparten información valiosa y coleccionable que es atractiva de conocer.

Tips para hacer un recetario

¡Bien! ¡Llegamos a la hora de la verdad!

Ahora que sabes qué es un recetario y cuáles elementos contempla, llegó el momento de compartir algunos consejos clave para que lo elabores de manera correcta.

¡Presta atención y toma nota!

Haz clasificaciones dentro del recetario

Para que tu recetario sea ordenado y comprensible, es importante que no agrupes todas las recetas así nada más, sino que las clasifiques por estilo, cultura culinaria o tipo de platillo.

Por ejemplo, recetas como tortas ahogadas tapatías, pan de muerto, enchiladas y platillos de la gastronomía de Puebla tienen que incluirse en una sección de cocina mexicana.

En tanto, preparaciones como sushi o sashimi deberían formar parte de un segmento de comida japonesa o de recetas internacionales en general.

Por otro lado, puedes clasificar las recetas de acuerdo al tipo de comida, como postres, botanas, lunch box, cenas o almuerzos.

Incluso, resulta una muy buena idea hacer clasificaciones de recetas para diferentes épocas del año. Así, podrías hacer una sección de platos navideños, por ejemplo.

Clasificar las recetas de esta forma también hará que tu recetario sirva como libro de consulta, en el que cualquier persona pueda encontrar la que busca de manera rápida y práctica.

Define el estilo del recetario

Lógicamente, un recetario no debe ser una sofisticada obra literaria, digna del más prolijo escritor.

Sin embargo, al tratarse de una obra escrita, es primordial que sea coherente y que tenga un estilo definido que estimule una lectura agradable y comprensible.

Por esa razón, antes de desarrollar el recetario, determina un estilo claro que marque la forma en la cual lo redactarás y el vocabulario que emplearás.

Puedes optar por un estilo sumamente formal o escoger uno amigable, cercano y “ligero”: todo depende, por supuesto, del público al que vaya dirigido, sobre todo en caso de que no lo elabores sólo para uso personal y quieras compartirlo con otras personas.

Ten un enfoque claro de qué incluirá el recetario

Si quieres que tu recetario sea realmente útil, coherente y atractivo es elemental que antes de elaborarlo tengas un enfoque claro.

Entre otras cosas, necesitas definir qué tipo de recetas incluirás y qué tan especializado quieres que resulte.

Incluso, antes de producirlo puedes realizar una extensa lista de recetas —sobre diferentes culturas culinarias de tu interés— para luego analizarla y depurarla hasta finalmente seleccionar las que incorporarás en tu libro de cocina.

Enfócate en estructurar cada receta de forma correcta

Obviamente, el elemento central de un recetario son las recetas, así que es esencial que las estructures y expliques de forma correcta.

Siempre que incluyas una receta, asegúrate que señalas todos estos componentes:

1. Nombre de cada platillo

Toda receta debe estar acompañada de su nombre concreto y específico.

En diferentes regiones y países, los platillos cambian de nombre al igual que los ingredientes, producto de aspectos culturales y lingüísticos.

Debido a esto, debes saber cómo son conocidos los platos por tu público objetivo.

2. Ingredientes y cantidad de los mismos

Para que la lectura sea sencilla y comprensible, lo ideal es que señales los ingredientes en forma de lista.

Además, debes colocar la cantidad específica de cada ingrediente para que tú u otras personas puedan cumplir al pie de la letra las diferentes recetas del recetario.

3. Porciones

Ya sean recetas altamente conocidas, como carne para hamburguesas y diferentes estilos de pizzas o preparaciones complejas y sofisticadas es sustancial que indiques las porciones o la cantidad de alimentos que se elaborarán con la cantidad de ingredientes señalados.

Así, dependiendo del número de comensales, es posible ajustar las cantidades de los ingredientes, lo que significa que el recetario será preciso y útil para cualquier ocasión.

4. Pasos de preparación

Cuando se elabora un recetario, el autor debe ser lo más detallista y explícito posible.

En el caso de la preparación, debe especificar paso por paso como realizar la misma, añadiendo tips y secretos clave.

Incluye fotografías e imágenes

Las fotografías e imágenes son excelentes complementos para los recetarios.

Entre otras cosas, ayudan a comprender mejor las especificaciones de la receta, ya que pueden ilustrar ciertas técnicas, pasos de preparación o el resultado final.

Otro aspecto muy significativo de estos elementos gráficos es que hacen que la lectura del recetario sea más amena porque le dan mayor riqueza visual y permiten que el lector no se canse al toparse únicamente con texto.

Eso sí, es esencial que las imágenes sean de calidad y coherentes con lo que explicas y mencionas, pues de lo contrario no tendrán un efecto positivo en tu libro de cocina.

Reconoce la autoría de los demás

Aunque se trate de un recetario familiar, si quieres elaborarlo de forma correcta y ser lo más profesional que puedas, resulta fundamental que reconozcas la autoría de los demás y que especifiques tus fuentes.

Por ejemplo, al añadir imágenes, añade leyendas que especifiquen quién es el autor de la misma o de qué sitio web o biblioteca fotográfica la tomaste.

Asimismo, si una de las recetas fue creada por un chef o especialista específico, señálalo en tu libro de cocina. Incluso, puedes desarrollar el contexto de cuándo, dónde y cómo este experto propuso ese nuevo platillo.

Haz el recetario en formato digital

Sí, los recetarios elaborados en formato físico son toda una reliquia —más aún si el proceso fue a mano— y tienen un gran valor sentimental, ya que dentro de las familias pasan de generación en generación.

Sin embargo, también es cierto que si se hacen en papel son muy propensos a perderse o deteriorarse y es una lástima que con el paso del tiempo se pierda algo tan útil como un libro de cocina.

En cambio, si lo haces de forma digital no correrás el riesgo de que este libro se pierda o deteriore y, además, podrás tener tantas copias como quieras.

Adicionalmente, tendrás la posibilidad de compartir el recetario de manera fácil con cientos, miles y hasta millones de personas, gracias a canales como el correo electrónico, los blogs y las redes sociales.

Otro aspecto que demuestra lo conveniente que es elaborar un recetario en formato digital es que podrás llevarlo contigo todo el tiempo, ya que podrás almacenarlo en tu teléfono inteligente, correo electrónico o alguna aplicación de archivos en la nube.

También es importante destacar que este formato vuelve mucho más sencillo hacer ediciones, correcciones o ampliaciones de tu libro de cocina. Incluso, tendrás la posibilidad de pasar años trabajando en el mismo, mejorándolo constantemente.

Deja que especialistas revisen tu recetario

Resulta complejo ser del todo objetivo con las cosas que hacemos nosotros mismos. Por este motivo, muchas veces una mirada externa es de gran utilidad.

Debido a esto, antes de dar por concluido el recetario, anímate a permitir que otra persona lo revise de manera minuciosa, preferiblemente alguien que tenga amplios conocimientos sobre el mundo de la cocina.

Igualmente, para evitar errores ortográficos, gramáticos y similares puedes optar por dejar el texto en manos de un editor con el fin de que haga las correcciones necesarias basándose en sus conocimientos especializados sobre escritura.

Sin duda, la intervención y revisión de otra persona —especialmente si es experta en las áreas mencionadas— puede marcar la diferencia y garantizar un óptimo resultado final.

Dale un toque personal a cada receta

Hacer un recetario no es, necesariamente, copiar recetas de diferentes fuentes al pie de la letra.

De hecho, se trata de una obra en la que puedes desarrollar tu creatividad y plasmar todas tus habilidades culinarias, así como las conclusiones a las que has llegado por medio de tu experiencia en la cocina.

Para que tu recetario se diferencie y sea más interesante, intenta darle un toque personal a cada receta mediante ciertas variaciones de ingredientes y con el uso de nuevas técnicas.

Por supuesto, antes de hacer una recomendación original, prueba que realmente dé buenos resultados y que garantice que los platillos sean deliciosos y tengan una presentación vistosa.

Recuerda incluir trucos, secretos y, si quieres, experiencias

Como ya sabes, un recetario no tiene que ser necesariamente sólo recetas.

Para que sea más interesante leerlo, añade trucos y secretos sobre las recetas, además de experiencias curiosas o relevantes que hayas tenido en el mundo de la cocina.

Si no cuentas con interesantes labores profesionales en el ámbito gastronómico, no te preocupes. Simplemente, puedes compartir anécdotas al preparar un determinado platillo y técnicas que empleaste para mejorar o hacer más deliciosa una receta.

Al hacer un recetario, no tienes que presentarte como un gran experto, sino apuntar a la naturalidad y la sinceridad porque esas virtudes te ayudarán a conectar con otros, haciendo que se identifiquen con tus experiencias.

Sumado a las experiencias y a los trucos, puedes incluir datos históricos y de interés sobre las recetas para darle mayor riqueza al contenido.

¡Muy bien! Ya sabes en qué consiste un recetario, qué debe contemplar y de qué manera elaborarlo de forma correcta.

Eso sí, si quieres innovar, compartir recetas y ser un verdadero especialista del mundo de la cocina es necesario que te capacites de manera formal.

En ese caso, una de las acciones que puedes emprender es estudiar la carrera de Gastronomía.

Esta gran carrera, además de enseñarte sobre recetas, técnicas de cocina y culturas culinarias, te capacitará para dirigir de forma general negocios del giro de alimentos y bebidas. ¿Cómo? También te enseñará acerca de contabilidad, mercadeo, gestión de talento humano y desarrollo organizacional, entre otras cosas.

Además de la licenciatura en Gastronomía, existen diferentes cursos de cocina que te garantizarán una formación de calidad para el mundo culinario.

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